"Sí, son reales, pero no los he visto", dijo Obama cuando le preguntaron si los extraterrestres existen. Luego negó que el gobierno mantenga formas de vida alienígena en instalaciones secretas.
El Área 51 alimentó especulaciones desde la Guerra Fría. Su ubicación en el desierto y el carácter clasificado de sus operaciones impulsaron rumores sobre ovnis y tecnología extraterrestre. El gobierno de Estados Unidos reconoció la existencia de la base, pero aseguró que allí prueba aeronaves militares avanzadas.
Durante la entrevista, Obama también recordó que al asumir la presidencia quiso saber si existía información reservada sobre extraterrestres. "¿Dónde están los extraterrestres?", bromeó sobre una de las primeras preguntas que se hizo al llegar a la Casa Blanca.
Las declaraciones de Obama coincidieron con un momento de mayor atención pública sobre los fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés). En noviembre de 2024, el Pentágono publicó su informe anual y detalló 757 nuevos casos reportados entre mayo de 2023 y junio de 2024.
De ese total, 21 casos permanecen sin explicación. El Departamento de Defensa atribuyó la mayoría de los reportes a globos meteorológicos, drones, aves, satélites y aeronaves convencionales.
La Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO) informó que recibió más de 1.600 reportes desde su creación en julio de 2022. El documento oficial remarcó que el Pentágono no encontró "evidencia verificable" de seres, actividad o tecnología extraterrestre.
Un día antes de la publicación del informe, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes realizó una audiencia sobre UAP. Luis Elizondo, ex director del Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas, declaró ante el Congreso que los UAP "son reales" y sostuvo que tecnologías avanzadas monitorean instalaciones militares sensibles.
Por su parte, la subsecretaria de prensa del Pentágono, Sabrina Singh, reiteró la postura oficial.
El debate sobre ovnis y extraterrestres continúa abierto en Estados Unidos, con informes oficiales que descartan pruebas concluyentes y testimonios que mantienen el interés público en uno de los temas más controversiales de la agenda internacional.