La cuestión es mucho más grave y se exhibe al trazarse una línea de investigación entre negocios inmobiliarios y contratos que exponen un sistema de beneficios entre el Estado y el clan empresarial.
Para entender la trama, cabe destacar que Marcelo Adolfo Pocovi, el jerarca del holding empresarial, es ex pareja de y padre de uno de los hijos de Zulemita Menem y fue quien logró posicionar a su círculo más íntimo dentro de la órbita de confianza del oficialismo.
Ello se hizo visible a través de su hijo, Kevin Pocovi, aquel que en 2024 acompañó a Milei en una delegación presidencial a Mar-a-Lago, Estados Unidos, en el marco de una reunión entre el presidente y su par estadounidense Donald Trump.
Pero lejos de simplemente haber tenido el privilegio de conocer la exclusiva mansión del mandatario norteamericano, el nombre de Kevin aparece vinculado en una escandalosa operación inmobiliaria que involucra al PAMI.
En el 2024, el organismo adjudicó de forma directa un contrato de alquiler por 2.300 millones de pesos por un piso en el lujoso Palacio Reconquista, acaso uno de los edificios más emblemáticos del microcentro porteño.
La empresa beneficiaria de este contrato es Inversora Eslava SA, cuyos directivos son precisamente los integrantes de la familia Pocoví, quienes encontraron en el dicho contrato un rédito millonario, cabe insistir, financiado con fondos del PAMI.
Por empezar, el esquema de facturación establece un pago mensual de 65 millones de pesos, algo que marcaría un abultado sobreprecio teniendo en cuenta que oficinas similares en la misma zona se ofrecen a un valor de 20 millones de pesos mensuales.
No obstante, la cuestión se pone mucho más densa teniendo en cuenta que, además, se pagó una comisión de casi 47 millones de pesos a la inmobiliaria Mirian Campos SA, cuya titular es socia de los Pocovi en otros desarrollos inmobiliarios.
Pero como si lo antedicho fuese poco, al tratarse de una contratación directa, donde el Estado negoció cara a cara con el propietaria, la intervención de una inmobiliaria, que se llevó un dineral del PAMI, carece de toda lógica.
Lo antedicho sugiere que el pago de la mencionada comisión podría tratarse de un mecanismo adicional para extraer fondos públicos hacia el entorno del clan Pocovi… ¿para devolver algún favor?
Lo que vuelve la trama aún más truculenta es el destino final del dinero y el uso real del inmueble. Aunque el contrato justifica la erogación para instalar allí el centro de atención telefónica del PAMI, las oficinas permanecieron con una actividad marginal mientras en el mismo edificio funciona la Fundación Faro.
Se trata de aquel think tank libertario vinculado al asesor monotributista Santiago Caputo cuya dirección ejecutiva está a cargo del conferencista Agustín Laje, uno de los mayores promotores de la supuesta “batalla cultural”.
¿Qué quiere decir todo esto? Que el Gobierno de Milei, a través del presupuesto destinado a la salud de los adultos mayores, estaría financiando la infraestructura de una organización meramente partidaria.
En medio del conflicto abierto con los médicos que rechazan recortes a sus ingresos y con una deuda multimillonaria con prestadores sin cancelar, Mario Lugones consideró que el eje del problema del Pami está en la cantidad de afiliados que superan la barrera octogenaria.
'El Pami tiene un millón de personas, más o menos, con más de 80 años, sobre los 5 millones de personas que hay en total', dijo el ministro de Salud en su intervención durante la AmCham Summit, frente a lo cual sentenció: 'Pami tiene una carga muy grande'.
A eso, el ministro sumó como 'una carga' al os casi 6 mil afiliados a la obra social que tienen más de 100 años. 'Ya hay abuelos, hijos y nietos en Pami', se quejó. No tiene verguenza.
