Es decir se planea abandonar la idea de Jorge Bunge del año 1943 que fue pensar a Pinamar cómo una ciudad balnearia planificada a partir del Plan Maestro que el mismo diseñó y que perseguia los criterios de una“ciudad jardín” cuyo objetivo era combinar lo mejor del entorno urbano y rural, priorizando el equilibrio entre naturaleza y urbanización. Algo muy distinto es el proyecto inmobiliario que plantea un aumento desmedido de la densidad poblacional, casi similar a Mar del Plata, la habilitación de edificios torres, bajo el lema de “desarrollo sustentable” y sin abordar cientificamente la presión que sobre las napas puede amenazar con agotar las reservas geológicas, entre otras cuestiones críticas que tiene el proyecto.
Concluímos expresando que la audiencia pública de Pinamar 2050, tuvo pobre difusión y concluyo siendo una conferencia de la que participaron muy pocos vecinos.
El Intendente no tiene facultades para la toma de semejante decisión. Esta involucra a todo el pueblo de Pinamar y debe publicitarse ampliamente en detalle puesta en conocimiento de los ciudadanos, para que estos posteriormente a través de un plesbicito autoricen o no avanzar en algo que compromete indudablemente el destino. Todo, como vemos, muy lejos del pensamiento de Bunge como ciudad.