Nos viene el recuerdo del gobierno de Alberto Fernández que en campaña prometía 'asado para todos' y quedó en eso: un enunciado más de la política. Lo cierto es hoy que en medio de un escenario económico cada vez más deteriorado, donde la carne vacuna se vuelve inaccesible para buena parte de la población, surgen los números del consumo de carne vacuna que siguen en caída, con registros por debajo de los 50 kilos por habitante al año.
Esta experiencia en la Patagonia expone hasta dónde llega el ajuste y lo difícil que se hace por contexto de precios acceder a la carne vacuna ya que el 'mercado' y la 'misiadura' (término coloquial del lunfardo utilizado principalmente en Argentina para describir una situación de pobreza extrema, miseria o escasez de dinero.) determina el ritmo del consumo que cada día es más pauperimo. Así entonces el ofrecer 'carne de burro' deja de ser una rareza productiva y hace pensar sobre lo lejos que quedó el termino 'el país de los alimentos' y lo que es peor es que la oferta de 'carne de burro' se agotó en apenas un día y medio.