El acto de filantropía de Francisco Adorni, semejante a los sorteos de las dietas que realizaba Javier Milei cuando era legislador nacional, se da en un contexto donde su hermano, el jefe de Gabinete de la Nación, enfrenta una causa judicial por un supuesto enriquecimiento ilícito, a raíz de los suntuosos gastos en viajes y en adquisición de inmuebles.
Es decir que, mientras su más cercano familiar es acorralado diariamente por nuevas irregularidades sobre su patrimonio, con la aparición de departamentos que nunca fueron declarados, préstamos millonarios dados por jubiladas y una refacción de USD 245 mil en una casa de un country, el hermano de Adorni busca hacer beneficencia para quedar bien parado.
A pesar de que el legislador de La Plata nunca se declaró públicamente sobre el panorama de su fraterno, el avance de la causa judicial tuvo un fuego contiguo para con el diputado. Antes de que todo explotase, el menor de los Adorni se frotaba las manos con la idea de ser el primer candidato libertario para pelear la intendencia de la capital provincial, uno de los bastiones que La Libertad Avanza bonaerense sueña de cara al 2027.

Sin embargo, mientras más se complica Manuel, peor le va a Francisco. Con la llegada de más novedades judiciales, el diputado bonaerense quedó a un paso de ser descartado tanto en la carrera de candidato a intendente, como cara del partido a nivel general. Un típico modus operandi de Karina Milei con el que ya se cargó a Ramiro Marra, José Luis Espert, ministros y hasta Jefes de Gabinete.
La convocatoria de Adorni para sortear las becas a estudiantes secundarios quedó abierta mediante un formulario online difundido en su Instagram. Apenas realizada la publicación, la iniciativa generó apoyos, pero también fuertes críticas en redes. Claro está que, siendo un dirigente que hace bandera de odiar el gasto público, el maquillar su imagen negativa con la plata del Estado a priori no parece ser una buena estrategia.
