A través del Presupuesto 2026, la Jefatura de Gabinete que conduce Manuel Adorni, aprobó una partida multimillonaria que pone en jaque el relato oficial de austeridad y pauta cero.
Mientras el discurso oficial se sostiene en la eliminación de la pauta publicitaria, las planillas del presupuesto para este año revelan en realidad una partida específica de 7.869.825.333 pesos para “Publicidad y propaganda”.
Este monto, que no es otra cosa que la tradicional pauta publicitaria, se desprende de un programa mayor, el Programa 16, que le otorga a la Secretaría de Comunicación y Prensa un total de 30.715.719.755 pesos.
Se trata de una cifra que se suma a una estructura de 167 cargos que demandan otros 22.845 millones de pesos para aceitar la maquinaria de difusión oficial.
La estructura que comanda Adorni no solo conserva los vicios de la casta que el Gobierno prometió combatir, sino que los financia en un contexto donde cada peso del Estado es sometido a un examen.
De los 30 mil millones de pesos presupuestados, la mayor parte se concentra en la “Dirección y Conducción”, un área que con apenas 40 cargos absorbe más de 22 mil millones de pesos, sugiriendo que detrás de los sueldos se esconden contratos de servicios, consultorías o logística de eventos.
Esta concentración de recursos en manos del ex vocero presidencial, ahora con rango de ministro coordinador y con control total sobre el área, desmiente la narrativa de una comunicación directa y orgánica vía redes sociales.
En definitiva, el Gobierno de Javier Milei, bajo la órbita de Adorni, se asegura un presupuesto robusto para comprar silencios o amplificar aplausos, utilizando la misma partida “3.6” que durante años fue señalada como el mecanismo de disciplinamiento periodístico.
En otras palabras, la comunicación es una herramienta de poder que se mantiene intacta, financiada por el mismo erario público que todavía espera ver los frutos del ajuste en las áreas más sensibles de la sociedad argentina.