La Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) fue una de las primeras en delinear un esquema de medidas más amplio. El gremio anunció una semana completa de paro del 30 de marzo al 3 de abril, y otra del 27 de abril al 1 de mayo.
Además, evalúa la posibilidad de realizar una movilización nacional el 23 de abril, aunque ese escenario podría modificarse si hay avances en el debate legislativo sobre el financiamiento universitario.
Por su parte, la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera) confirmó su adhesión al paro del 31 de marzo y sumó una nueva jornada de protesta para el 1 de abril, ampliando el impacto de las medidas.
En paralelo, el sector no docente, representado por la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (Fatun), resolvió un cronograma de paros progresivos. El esquema contempla una jornada de protesta semanal en las siguientes fechas: 31 de marzo, 8, 17 y 23 de abril.
A nivel local, varias universidades ya confirmaron acciones específicas. En la Universidad Nacional de Rosario (UNR), los docentes lanzaron un paro de una semana que se extenderá del 30 de marzo al 3 de abril, en línea con los reclamos nacionales.
En tanto, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) resolvió profundizar el conflicto con una medida aún más extensa: un paro docente del 30 de marzo al 4 de abril, sin asistencia a los lugares de trabajo, lo que impactará de lleno en el desarrollo de clases.