Pagar una deuda es un paso importante para volver a ordenar las finanzas personales, pero no significa que una persona deje de aparecer automáticamente en los registros crediticios. La actualización de la información lleva un proceso y, además, el historial de comportamiento financiero puede permanecer durante un tiempo.
La confusión es frecuente, muchos consumidores creen que, después de cancelar una obligación, al día siguiente dejarán de figurar en el Veraz o en la Central de Deudores del Banco Central (BCRA). Sin embargo, el sistema funciona con actualizaciones periódicas y existen diferencias entre una deuda vigente, una deuda cancelada y un antecedente financiero.
La economista Elena Alonso explica que uno de los principales errores es interpretar estos registros como una sanción. “Aparecer en la Central de Deudores no es estar en una lista negra. Cualquier persona que tomó un préstamo o usa tarjeta de crédito figura ahí, todos estamos en el Veraz”. La diferencia, señala, está en la situación en la que aparece cada persona.
En ese sentido, el Banco Central clasifica a los usuarios según su nivel de cumplimiento. “Del 1 al 5 según los días de atraso: situación 1 es normal, situación 2 ya es un atraso de más de 31 días, y de la 3 para arriba empieza el problema en serio. El Veraz y las demás agencias de crédito toman esa información oficial, le suman otras fuentes y arman un puntaje”, explicó Alonso.
Un historial crediticio negativo puede afectar el acceso y las condiciones de financiamiento.
Un historial crediticio negativo puede afectar las posibilidades de una persona de acceder a financiamiento y también las condiciones que le ofrecen las entidades. La calificación registrada puede influir en préstamos, tarjetas y otros servicios vinculados al crédito. “Te rechazan un crédito, te cobran tasas más altas, te bajan el límite de la tarjeta, y te puede complicar hasta alquilar un departamento o sacar un plan de celular”, señaló la economista Elena Alonso.
La diferencia entre la Central de Deudores y el Veraz también es clave para entender por qué una persona puede ver cambios en un registro antes que en otro. La Central de Deudores es una base oficial del BCRA que recibe información de bancos, financieras, emisoras de tarjetas y otros proveedores de crédito. El Veraz, en cambio, es una base privada que reúne información comercial de distintas fuentes.
Una vez que la deuda fue cancelada, la actualización no es inmediata. Las entidades financieras deben informar las novedades al Banco Central en sus reportes periódicos, por lo que puede existir una demora entre el pago y la modificación visible para el usuario.
“Muchas personas pagan y creen que al día siguiente ya deberían aparecer sin problemas”, explicó Alonso. “Al cancelar, la situación mejora, pero no de un día para el otro. Los bancos informan al Banco Central una vez por mes y esa información se publica con un rezago de uno a dos meses”. Por eso, una persona puede haber cumplido con su obligación y todavía encontrar durante algunas semanas la información anterior.
Desde el punto de vista legal, la situación también genera consultas sobre las obligaciones de las entidades cuando un compromiso financiero ya fue cancelado. Osvaldo Bassano, director del Instituto de Derecho del Consumidor del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora, remarcó que la actualización de la información debe estar a cargo de quienes realizaron el reporte. “Una cosa es la práctica y otra cosa es lo que establece la ley. La normativa indica que, una vez abonada la obligación, esta debe ser eliminada inmediatamente de los registros, tanto del Veraz como del Banco Central, que son las fuentes de donde surge esa información”.
Se recomienda solicitar siempre constancias de pago y certificados que acrediten la regularización.
El especialista agregó que el consumidor debe contar con documentación que permita demostrar la cancelación. “Muchas veces los acreedores no entregan los comprobantes de pago, no dan por cancelada la deuda o no emiten el libre de deuda, en algunos casos con el objetivo de intentar cobrar nuevamente una obligación ya abonada”. Por ese motivo, recomienda solicitar siempre constancias de pago y certificados que acrediten la regularización.
Aunque cancelar una deuda mejora la situación actual, no significa borrar completamente el historial financiero. Los antecedentes pueden permanecer durante un largo período porque las entidades necesitan conocer el comportamiento crediticio previo de una persona.
En este punto, Alonso explicó que existe una diferencia entre mantener una deuda pendiente y haberla solucionado. “La Ley de Protección de Datos Personales establece lo que se conoce como derecho al olvido, la información crediticia negativa puede permanecer hasta cinco años, pero si cancelaste la deuda ese plazo se reduce a dos años desde el pago”.
Para quienes figuran en los registros con información incorrecta, existen mecanismos de reclamo. El primer paso es verificar qué entidad informó el dato y reunir documentación que permita demostrar el error o la cancelación.
Bassano detalló que las personas tienen derecho a reclamar cuando desconocen una deuda o consideran que la información es equivocada. “La persona que está inscrita y desconoce la deuda puede realizar los reclamos tanto ante Veraz como ante la empresa financiera o no financiera que la hubiera informado, de forma inmediata, y dicha entidad debe proceder a retirarla”.
También recomendó actuar rápidamente si la información incorrecta genera un perjuicio. “Si esto no ocurre, conforme a la ley, a las circulares del Banco Central, a la Ley de Defensa del Consumidor y al Código Civil, corresponde abonar una indemnización en tanto y en cuanto se haya producido un daño”.
Para iniciar un reclamo, Alonso aconseja primero revisar la información disponible. “Entrar a la Central de Deudores en la página del BCRA, es gratis, solo necesitás tu CUIT o CUIL, y pedir además tu informe en el Veraz, que por ley corresponde gratuito cada seis meses. Ahí van a ver exactamente qué informó cada entidad y en qué situación está”.
Si el problema continúa, el consumidor puede reclamar ante la entidad que informó la deuda y, según el caso, recurrir a organismos de control. También es importante conservar pruebas de todas las gestiones realizadas.
Otro aspecto que genera preocupación son los llamados de empresas de cobranza. Si bien los acreedores tienen derecho a reclamar una deuda existente, ese contacto debe respetar los límites establecidos por la normativa de defensa del consumidor. Bassano advirtió que las prácticas abusivas pueden tener consecuencias legales. “Cuando un acreedor insiste en el cobro realizando llamados a terceros o divulgando información de la deuda, podría estar incurriendo en una violación de la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor y de la normativa sobre protección de datos personales”.
Para recuperar la salud financiera hay que saldar las deudas pero también cambiar los hábitos posteriores.
Además, recomendó no firmar documentos sin asesoramiento previo. Según explicó, un acuerdo puede implicar un reconocimiento de deuda y generar nuevas obligaciones si no se analiza correctamente la situación. Para recuperar la salud financiera, los especialistas coinciden en que no alcanza solamente con pagar una deuda, también es necesario cambiar los hábitos posteriores. Alonso recomienda ordenar todas las obligaciones pendientes, reducir el uso del crédito mientras se regulariza la situación y reconstruir progresivamente el historial.
“Reconstruir historial con movimientos prolijos. Una tarjeta con límite bajo que se paga completa todos los meses vale muchísimo, porque no tener historial también te deja sin score, y no usar más del 30% de tu límite o no estar endeudado en el sistema en total por más del 30% de tus ingresos anuales totales también va mejorando tu situación”, explicó.