El papa León XIV finalmente llegará a la Argentina el próximo domingo, en un contexto marcado por dificultades para la gestión del presidente Javier Milei, cuyo programa económico incluye una política de ajuste fiscal que ha generado cuestionamientos de distintos sectores por su impacto en áreas como discapacidad, salud, educación y jubilaciones.
Por eso, la visita del sucesor del argentino Francisco no será “pastoral”, sino que viene con la agenda de la doctrina social de la Iglesia, que precisamente hace foco en los más vulnerables, y ello queda claro con los lugares elegidos para visitar.
La secretaria general de la Presidencia y hermana de Milei, Karina Milei, finalmente cedió -ante la presión del Vaticano- a la intención original de concentrar todas las actividades en torno los funcionarios que quiere La Libertad Avanza y dejar de lado a los gobernadores peronistas Axel Kicillof, de la provincia de Buenos Aires, y Martín Llaryora, de Córdoba.
También, a regañadientes, invitó a la vicepresidenta Victoria Villarruel -hoy enemiga del Gobierno- y aún queda pendiente saber si hará lo mismo con los expresidentes.
La relación de Milei con la Iglesia Católica argentina fue nula hasta que se supo que el Santo Padre vendría al país. De hecho, el jefe de Estado nunca recibió a la Conferencia Episcopal. Pero, tras el anuncio del Vaticano, integrantes de la Conferencia Episcopal fueron invitados a las reuniones de organización a la Casa Rosada, aunque igualmente marcaron diferencias con el Gobierno por el bloqueo de asistencia económica a las personas con discapacidad, avaladas por leyes del Congreso que Milei no cumple.
Asimismo, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se viene mostrando crítico de la Casa Rosada, a la que adjudica contribuir a la grieta con los ataques del jefe de Estado a política, legisladores, periodistas, economistas y presidentes extranjeros.
Con todos estos antecedentes, Milei teme que las movilizaciones multitudinarias en la Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires (Luján) y Córdoba se conviertan en marchas opositoras.
Lo concreto es que el Papa viene con un modelo de diálogo con todos los sectores. Es decir, todo lo contrario de lo que hizo el jefe de Estado en estos tres años, en los que marcó distancia con el Poder Legislativo, la Iglesia Católica, el sindicalismo y, especialmente, los sectores vulnerables, o los “descartados”, como decía el fallecido papa Francisco.
Un contraste claro es que, como es tradicional, León XIV viene en su avión acompañado de una delegación de periodistas acreditados en el Vaticano, mientras que Milei muestra ante el periodismo un destrato extremo y virtualmente cerró la Sala de Periodistas de la Casa Rosada.