Durante el encuentro se presentaron los principales resultados del diagnóstico y una serie de recomendaciones para avanzar en el abordaje de problemáticas que atraviesan a los municipios costeros, entre ellas la erosión costera, los procesos de urbanización, la presión turística, la dinámica sedimentaria y los efectos de la crisis climática.
En ese marco, la ministra de Ambiente bonaerense, Daniela Vilar, señaló:
“Para cuidar y preservar nuestra costa necesitamos conocer con precisión qué está pasando en cada territorio. Contar con diagnósticos certeros nos permite planificar, anticiparnos a los impactos de la crisis climática y construir políticas de conservación junto a los municipios. La costa bonaerense es un patrimonio ambiental, productivo y social que tenemos la responsabilidad de gestionar con una mirada integral y de largo plazo”.
El intercambio permitió además poner en común experiencias y necesidades de los gobiernos locales y avanzar en la construcción de herramientas para un Manejo Costero Integrado, con una mirada regional y una planificación articulada entre la Provincia y los municipios.
El informe busca fortalecer la toma de decisiones a partir de información ambiental y aportar una mirada común sobre un territorio que concentra una enorme diversidad de ecosistemas, actividades productivas, usos turísticos y comunidades que enfrentan desafíos ambientales compartidos.
El Informe sobre el estado de los ambientes costeros de la Provincia de Buenos Aires ya se encuentra disponible para su lectura y descarga en la página web del Ministerio de Ambiente bonaerense:
https://www.ambiente.gba.gob.
La presentación forma parte del trabajo que impulsa el Ministerio de Ambiente provincial para fortalecer una política costera basada en evidencia, planificación de largo plazo y articulación institucional, entendiendo que los desafíos ambientales de la costa exceden los límites de cada municipio y requieren respuestas coordinadas a escala regional.
Avanzar hacia una gestión integrada de la costa permite proteger los bienes comunes naturales, anticiparse a los impactos de la crisis climática y acompañar un desarrollo territorial que contemple las particularidades ambientales, sociales y productivas de cada localidad.