La Secretaría de Energía argumentó que el racionamiento del gas es consecuencia de "la presencia anticipada de bajas temperaturas, que han sido más bajas que las pronosticadas (y más propias del invierno)", a las que se le sumó "un consumo excepcionalmente alto de la demanda prioritaria (usuarios residenciales) de gas natural".
También aludieron a la reducción del suministro de gas proveniente de Bolivia y a "la vulnerabilidad del sistema gasífero derivado de su infraestructura insuficiente desde hace décadas por falta de inversión (lo que genera cuellos de botella en el fluido del gas)".
A pesar de que desde la cartera energética brindaron precisiones sobre hasta cuando durará el riesgo de desabastecimiento, entre las distribuidoras esperan que se mantenga la preemergencia hasta los primeros días de junio.