La empresa lo plantea sin rodeos en el expediente: no puede sostener esa estructura sin ingresos. De hecho, reconoce que cuenta con recursos para mantener a los animales por un plazo acotado, lo que convierte al proceso en una carrera contra el tiempo. En ese marco, la sindicatura avanzó con un esquema excepcional: la continuidad que se sostiene no es para explotar el negocio, sino para evitar el colapso. Doce empleados quedaron afectados exclusivamente al cuidado, sanidad y seguridad de los animales, en una estructura mínima que se financia con los recursos remanentes.
