Los peritajes realizados al teléfono personal de Novelli revelaron la existencia de una serie de llamadas directas con Milei en los momentos inmediatamente anteriores y posteriores a que el mandatario publicara en su cuenta de X el código de inversión que disparó el valor del token.
Este hallazgo, a priori, desmorona la narrativa oficial de una “mención casual” y apunta directamente a una estafa pergeñada, especialmente tras el descubrimiento de un documento digital en el mismo dispositivo que detalla un presunto acuerdo por 5 millones de dólares a cambio de la promoción presidencial del activo.
Por otro lado, también se detectó la eliminación sistemática de mensajes que involucraban al círculo íntimo del Jefe de Estado, especialmente a la secretaria General de Presidencia Karina Milei y el asesor Santiago Caputo.
De detalle de los peritajes informáticos se desprende que ambos mantuvieron comunicaciones con Novelli una vez que el escándalo estalló y se produjo el rug pull que dejó a miles de ahorristas con pérdidas estimadas en aproximadamente 100 millones de dólares.
El dato a tener en cuenta es que el momento en el que fue lanzado el token fue meticulosamente estudiado, ¿Por qué? Porque 22 segundos antes de que se hiciera público hubo 87 transacciones realizadas desde 74 billeteras virtuales por un total de 13,5 millones de dólares.
Ergo, había gente con información privilegiada que compró tenencias antes de tiempo, asegurándose que el presidente publicaría el código segundos después, lo que derivó en una fuerte demanda y crecimiento del valor, y que luego las vendieron, haciendo que se desplome y quedándose estas billeteras con ganancias millonarias a costa de miles de pequeños inversores. Esto es, directamente, una estafa.
Este esquema de aprovechamiento de los recursos públicos para fines privados y beneficios de la “casta” se manifiesta también en el escándalo protagonizado por el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Se trata de que su esposa, Bettina Angeletti, integró la comitiva oficial y viajó en el avión presidencial hacia Nueva York para participar en la “Argentina Week 2026”, un evento de carácter financiero.
A pesar de que el propio Adorni había anunciado previamente un decreto que prohíbe el uso de aeronaves públicas para fines particulares o el traslado de familiares, intentó justificar la presencia de su mujer alegando que necesitaba su compañía debido al agotamiento por su labor profesional.
El hecho no solo generó denuncias por presunta violación a la Ley de Ética Pública, sino que reforzó la percepción de una gestión que utiliza los bienes del Estado como patrimonio personal, especialmente tras conocerse que la invitación fue gestionada directamente por la Secretaría General de la Presidencia.
La conexión entre estos episodios se vuelve estructural al analizar las estadísticas de los traslados internacionales del mandatario. De los 35 viajes al exterior realizados por Milei, uno de cada cuatro (casi el 30%) fue para asistir a actos partidarios o para recibir premios personales.
Estos desplazamientos, financiados íntegramente con fondos del erario público, costaron al Estado miles de millones de pesos y se centraron únicamente en alimentar su perfil como líder ideológico global más que en la búsqueda de inversiones genuinas para el país.
Este patrón de conducta, donde el uso del avión presidencial para giras de proselitismo personal y el beneficio familiar se cruza con las sospechas de acuerdos millonarios por promociones cripto, muestra un patrón innegable.
Es una realidad donde la investidura presidencial parece funcionar como una plataforma de lucro y privilegio, trazando un paralelismo entre la estafa $LIBRA y la administración discrecional de los recursos del Estado