Massachusetts se posicionó a la vanguardia tras la aprobación en 2022 de la Enmienda de Participación Justa, que sumó un recargo a quienes declaran ingresos superiores a US$1 millón anuales. Según estimaciones oficiales citadas por CNN y medios locales, la medida ya recaudó más de US$5.000 millones, cifra que superó las proyecciones iniciales. El Estado destinó esos fondos a educación y transporte. Desde el sindicato docente AFT Massachusetts remarcaron que el impuesto permitió financiar desayuno y almuerzo gratuitos para todos los estudiantes del sistema público.
El caso abrió un precedente en medio de la discusión nacional sobre cómo financiar servicios esenciales sin ampliar el déficit. Michigan se suma ahora al debate con la propuesta "Invest in MI Kids", que eliminaría el impuesto fijo estatal y aplicaría un adicional del 5% a quienes declaren más de US$500.000 anuales -o US$1 millón en el caso de declaraciones conjuntas- con el objetivo de reforzar la educación pública.
Pero el proyecto más ambicioso emerge en California. La denominada Ley de Impuestos a los Multimillonarios propone aplicar un tributo único del 5% sobre patrimonios netos superiores a US$1.000 millones. La iniciativa se presentará en las elecciones generales de noviembre y apunta a cubrir el déficit presupuestario estatal. Sus impulsores estiman que podría generar más de US$100 millones, recursos que, según sostienen, compensarían ampliamente el rojo fiscal.
El debate ocurre en un estado donde el número de multimillonarios creció de 172 en 2019 a 255 en 2024, según la firma Altrata. Sin embargo, la concentración de ingresos también expone una vulnerabilidad: en las últimas dos décadas, el 1% de mayores contribuyentes aportó en promedio el 45% de la recaudación del impuesto sobre la renta en California. Una eventual migración de estos contribuyentes podría impactar de forma directa en las cuentas públicas.
La Cámara de Comercio de California cuestionó la propuesta y advirtió que un impuesto único no resuelve "problemas presupuestarios sistémicos".
Por su parte, el gobernador Gavin Newsom reconoció que la discusión sobre el impuesto al patrimonio ya impactó en el clima de negocios. "Competimos con 50 estados. Los flujos de capital son reales", afirmó.
Así, mientras la Casa Blanca y el Congreso debaten el rumbo fiscal en Washington, los estados convierten el impuesto a los superricos en una bandera electoral.