-Una multitud, estimada por diversas fuentes en más de medio millón de personas, se manifestaron la semana pasada contra lo que denuncian como una austeridad insoportable, en una demostración de indignación que podría frustrar los planes del gobierno para controlar el déficit. Paralelamente, la venta masiva de bonos elevó los costos de endeudamiento a cerca del 5%, su nivel más alto en casi un cuarto de siglo.
Francia se encuentra atrapada entre los manifestantes que piden más fondos al gobierno para la Educación, y los «vigilantes de los bonos» en los mercados, que castigan la supuesta irresponsabilidad fiscal apostando en contra de la deuda del país.
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Ahora a Francia no solo le cuesta más endeudarse que a Italia y Grecia, sino que un número creciente de grandes empresas francesas disfrutan de tasas de interés de mercado más bajas que el propio Estado. De todos los países del G7, Francia ha sido la que más sufrió la venta masiva de deuda provocada por la guerra con Irán.
La tensión presupuestaria
Según el Financial Times, la tensión aumenta a medida que se agudiza el enfrentamiento por el presupuesto y el país se prepara para las elecciones presidenciales de abril, que podrían terminar en un enfrentamiento entre la extrema derecha y la izquierda radical.
Crisis de deuda
El temor entre los inversores es que el país pueda verse inmerso en una crisis de deuda en toda regla que no solo sacuda la economía francesa, sino que también desestabilice la eurozona. El lunes, el euro cayó a su nivel más bajo en 17 meses frente al dólar.
Déficit Billonario
Actualmente, la deuda de Francia ha alcanzado los 3,5 billones de euros, casi el 120% del PIB, muy por encima del promedio de la eurozona. Los costos del servicio de la deuda han aumentado rápidamente hasta convertirse en el mayor gasto del Estado, por delante de la educación y la defensa.
Recorte con riesgo La semana pasada, el primer ministro Sébastien Lecornu propuso un paquete de recortes de gastos y subidas de impuestos por valor de 43.000 millones de euros para el presupuesto del próximo año, que incluye restricciones a los aumentos de las pensiones y congelaciones parciales de los salarios de los funcionarios públicos. El riesgo reside en que, cuanto mayor y más impopulares sean los recortes, más vulnerable será el gobierno minoritario a ser derrocado por el parlamento.
