Para encontrar números peores hay que remontarse al verano 2020-2021, cuando las restricciones sanitarias limitaron los desplazamientos y la ciudad recibió apenas 2.231.660 turistas. En términos históricos, se trata además de la segunda temporada con menor afluencia en la última década, solo por encima de la edición 2016-2017.
El desglose mensual muestra que la caída no fue uniforme.
- Diciembre registró una merma del 2,1%, con 805.811 arribos.
- Enero concentró el mayor retroceso con una baja interanual del 7,1%, con 1.280.524 visitantes.
- Febrero fue el mes que mejor resistió: cayó apenas un 0,7% gracias al impulso de los feriados de Carnaval, con 1.055.137 turistas.
El automóvil particular fue el medio de transporte elegido por el 81,4% de los viajeros, un dato que refleja el perfil de turismo de cercanía que caracteriza a la ciudad: el 60% de sus visitantes proviene del Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.
El ómnibus fue la segunda opción con el 13,8%, seguido por el ferrocarril con el 3,4% y el avión con apenas el 1,5%.
En cuanto al alojamiento, la vivienda propia fue la preferida por el 41,3% de los turistas. Los alquileres temporarios captaron el 32,6%, mientras que la hotelería tradicional quedó en tercer lugar con el 25,9%.
Un análisis de movilidad basado en datos de celulares reveló que el turista típico de esta temporada tiene entre 46 y 55 años. El grupo de 51 a 55 años alcanzó el pico más alto de participación en enero, con el 14,2% del total de visitantes.
El municipio suele destacar la presencia de turistas jóvenes, pero los datos muestran otra realidad: el perfil dominante es el de edad media, de entre 41 y 60 años.
Dentro del segmento definido como "turismo joven" -de 18 a 40 años-, los viajeros de entre 36 y 40 años son los más representativos, con cerca del 9,5% del total. En el extremo opuesto, los jóvenes de 18 a 20 años apenas representaron el 1,2% de los visitantes.