Si bien más personas lograron insertarse en alguna actividad, creció el autoempleo informal, la precarización y los bajos ingresos, según las principales conclusiones del informe "Deterioro y resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en la Argentina (2010-2015)" elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA).
La paradoja del empleo
Durante la última década y media la economía argentina convivió con bajo crecimiento, sucesivas crisis macroeconómicas, pérdida de productividad e inestabilidad, factores que limitaron la creación de empleo formal. En ese contexto, la mayor participación laboral se concentró en actividades de baja productividad, especialmente en el sector micro informal y el trabajo por cuenta propia.
"El problema no es solamente el bajo crecimiento económico, sino la dificultad para transformar ese crecimiento en empleo productivo y protegido", resumen los investigadores Ramiro Robles, Alejo Giannecchini y Valentina Ledda.
A diferencia de lo ocurrido durante la década pasada, cuando la industria, el comercio y el transporte explicaban buena parte de la expansión económica, actualmente el crecimiento está impulsado por actividades con una capacidad mucho menor para absorber trabajadores.
Entre 2010 y 2015, la industria manufacturera aportaba el 25,4% del crecimiento económico, el comercio el 20% y el transporte el 11,9%. En cambio, entre 2023 y 2025 el liderazgo pasó a las actividades primarias (39,6%), las finanzas (35,1%) y la minería y explotación de canteras (24,6%), sectores con un efecto mucho más limitado sobre la creación de empleo directo.