Pinamar

Buenos Aires, Argentina

--°C

Cargando...

Próximos 3 días

Publicite su anuncio en el Cartero de Pinamar // Mejor costo por contacto //  Teléfono (02267) 15 439493 //  El Cartero de Pinamar - Buenos Aires - Argentina // elcarterodepinamar@gmail.com DOMINGO 07 DE JUNIO DE 2026
NI UNA MENOS: EL DESFINANCIAMIENTO DEL PROGRAMA ACOMPAÑAR, UNA BARRERA MÁS PARA LAS VÍCTIMAS
07/06/2026

Cuando el Programa Acompañar llegó a más de 100.000 mujeres en 2023, muchas organizaciones lo celebraron como una señal de que el Estado por fin comprendía algo esencial: que la violencia de género no se termina con voluntad ni con coraje, sino que requiere condiciones materiales concretas. Hoy, ese programa que nació para brindar apoyo económico y psicosocial a las víctimas agoniza. En 2024 llegó apenas a 434 personas. Desde 2025, ni siquiera figura como partida presupuestaria identificable. Y, en ese silencio institucional, miles de mujeres quedaron otra vez desamparadas. ....LEER MÁS ....

María Alemán es psicóloga y trabajó durante años en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hoy atiende en su consultorio privado y mantiene una mirada lúcida sobre los mecanismos que atrapan a las víctimas. Florencia Copparoni, en tanto, es abogada de La Casa del Encuentro, una de las organizaciones civiles referentes en Argentina en materia de lucha contra la violencia de género, que cuenta con el Observatorio de Femicidios "Adriana Zambrano". Desde veredas distintas desde las que miran el mismo problema, ambas trazan un panorama que no deja lugar a la complacencia.


El programa existía, pero pocos lo sabían


Para Alemán, el Programa Acompañar fue, desde su creación en 2020, una herramienta valiosa pero poco difundida. "Nosotras siempre decíamos que las mujeres necesitaban apoyo económico, que muchas no terminaban los vínculos de violencia porque no tenían para darle comida a sus hijos. Preferían soportar golpes a que los chicos pasaran hambre. Y tiene sentido, es horrible, pero tiene sentido", dice. La iniciativa llegó en plena pandemia, cuando la población estaba encerrada y la difusión era mínima. "No accedió todo el mundo. No se publicitó tanto", afirma.


Desde La Casa del Encuentro, Copparoni pone el foco en otro ángulo. Para ella, el problema no es solo la falta de difusión, sino la magnitud del recorte y la decisión política que lo sostiene. "Pasar de más de 100.000 personas asistidas en 2023 a apenas 434 en 2024 implica dejar a miles de mujeres y diversidades en situación de violencia sin una herramienta básica para poder salir de esos contextos. El recorte presupuestario, que ronda el 90% respecto de 2023, muestra una clara decisión política de abandonar estas políticas de protección", expone.


Ese es el contrapunto entre ambas voces: donde Alemán señala una deuda histórica de comunicación y llegada real a las víctimas, Copparoni denuncia un desmantelamiento activo y sistemático. No se contradicen -más bien se complementan-, pero el énfasis revela dos modos de leer el mismo abandono.


Control patriarcal


Para entender por qué estas políticas importan tanto, Alemán propone un punto de partida que suele quedar fuera del debate público: la violencia de género no se trata, en primer lugar, del daño físico, sino del control que ejerce el agresor sobre la víctima.


En la OVD, cuenta la especialista, escucharon casos en que hombres revisaban los boletos de colectivo para saber a qué hora había salido su pareja, olían su ropa interior y causaban vejámenes todavía más íntimos. Son conductas que nunca dejan moretones pero que destruyen la subjetividad de quien las padece.


La idea es someter y controlar. Si alcanza con una mirada fea, con un insulto, con una desvalorización, con una amenaza, no van al golpe. Porque el golpe es el que delata socialmente que algo está pasando. Una mujer con un ojo negro pone en alerta a los demás”, explica Alemán. El violento, en la lectura de la especialista, no es irracional, sino un producto del patriarcado que cree genuinamente que tiene derechos sobre la mujer con la que convive. “El varón tradicional considera que está habilitado a pegarle a su pareja si ella no hace lo que él quiere. Y lo cree de verdad”, asegura.


Este perfil del agresor -que no es un monstruo excepcional, sino un varón formado en una cultura que normaliza la asimetría- es la base sobre la cual se asienta todo el edificio de la violencia de género. El patriarcado es la lógica dominante de una sociedad que aún hoy asigna roles, permisos y castigos según el género. "Hay una mitad del mundo que domina a la otra mitad. Y siguen dominando los varones, aunque parezca que vamos haciendo cambios", sostiene Alemán.


Más barreras, más riesgo


El Decreto 755/2024 introdujo una modificación clave en el Programa Acompañar que ambas especialistas consideran regresiva: para acceder a la asistencia económica, las víctimas ahora deben presentar una denuncia judicial o policial. Antes, bastaba con un informe social emitido por un dispositivo oficial de atención.


Alemán lo enmarca en el riesgo cotidiano que implica cada movimiento de una víctima: "La mujer tiene que escaparse a escondidas, que el tipo no se entere. Si le empezás a poner trabas, no va a ir a denunciar. Le da miedo, no le queda resto. La vida de una víctima de violencia es muy complicada además de dolorosa".


Copparoni es terminante: "Obligarlas a denunciar para acceder a un derecho implica revictimizarlas. Muchas veces la denuncia no garantiza protección inmediata y, sin embargo, exponerlas a ese paso como condición para recibir ayuda económica puede aumentar el riesgo que ya atraviesan".


Lo que queda en pie y lo que no


Frente al retiro del Estado, las organizaciones civiles hacen lo que pueden. La Casa del Encuentro sostiene atención presencial, telefónica y virtual de forma gratuita e interdisciplinaria. A eso suman acompañamiento legal, psicológico y social, además de grupos de ayuda mutua. Son redes de contención para que ninguna mujer que llegue quede sola. "Pero las organizaciones civiles no podemos reemplazar al Estado", advierte Copparoni. Y amplía: "Solo podemos acompañar, contener y orientar. Las políticas públicas integrales y los recursos económicos son responsabilidad estatal".


Alemán, desde la trinchera del consultorio, coincide en el límite: quienes trabajan en violencia saben que no van a terminar con el patriarcado, pero también son conscientes de que cuando una víctima logra salir de una situación violenta se celebra como una victoria real. "Si le mejoramos un poco la vida a una cierta cantidad de mujeres, nos podemos dar por satisfechos. Porque no vamos a terminar con la violencia, pero mejorarles la vida es un buen objetivo", se esperanza.


ÚLTIMAS NOTICIAS
ESPACIO PUBLICITARIO
LAS MÁS LEÍDAS
  • INICIO
  • EDITORIALES
  • PINAMAR
  • GRAL. MADARIAGA
  • VILLA GESELL
  • ECONOMIA
  • POLITICA
  • NACIONAL
  • PROVINCIA
  • INTERNACIONAL
  • SALUD
  • POLICIALES
  • DEPORTES
  • TURISMO
  • SOCIEDAD
  • ESPECTACULO
  • CULTURA
  • FACEBOOK
  • BUSCADOR
  • CONTACTO