Consultado sobre los ataques del presidente Javier Milei a ciertos sectores del arte, fue contundente: “A mí el presidente me faltó mucho el respeto como ciudadano”. Y añadió: “No quiero caer en la misma de ellos porque son violentos. Creo que él y sus colegas son como unos cascarudos, el brazo armado de algo mucho más grande y destructivo”.
La crudeza del testimonio de Sesan refleja las dificultades estructurales que atraviesa el mundo del arte y la cultura en Argentina, aun en medio de fenómenos populares como El Eternauta.