El documento conjunto pone el foco en tres puntos críticos que amenazan la estabilidad del continente:
- Uso de la fuerza: Los gobiernos expresaron su rechazo a la "prohibición del uso y la amenaza de la fuerza", recordando que el respeto a la integridad territorial de los Estados es innegociable.
- Soberanía de recursos: Se manifestó una especial preocupación por posibles intentos de "apropiación externa de recursos naturales", vinculando directamente el operativo con el interés de EE. UU. en la riqueza energética venezolana.
- Zona de Paz: Reafirmaron que América Latina y el Caribe debe mantenerse como una región de paz, basada en la no intervención y el respeto mutuo.
El llamado al diálogo y a la ONU
Para los firmantes, la caída de Maduro no debería significar un tutelaje externo. El comunicado enfatiza que la salida a la crisis venezolana "debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas" y a través de un proceso político inclusivo liderado por los propios venezolanos, sin injerencias externas.
Asimismo, el bloque elevó un pedido urgente a los organismos internacionales. Así, reclamaron la intervención de la ONU y exhortaron al secretario general, Antonio Guterres, a mediar para desescalar la tensión.
Al mismo tiempo, hicieron un llamado al resto de los países del continente para preservar la estabilidad y evitar que el conflicto se expanda por la región.__IP__
Esta postura marca un fuerte contraste con la de otros países de la región (como Argentina) que han mostrado sintonía con las acciones de Trump.
El comunicado conjunto posiciona a España, Brasil y México como los principales detractores de la vía militar, priorizando la negociación diplomática bajo el marco de las Naciones Unidas.


