De la protesta participaron además organizaciones políticas como la UTEP y el Frente de Izquierda, entre otras.
Los jubilados se movilizaron en reclamo de un aumento en los haberes previsionales mínimos y la suba del bono de 70 mil pesos que otorga el Anses, además de la demanda por la restitución de los medicamentos gratuitos del PAMI y contra el veto del presidente Javier Milei a la reforma del año pasado que establecía un incremento para el sector.
La expectativa está puesta también en el último proyecto de aumento de jubilaciones sancionado el 10 de julio por el Senado, una iniciativa para la cual el Poder Ejecutivo tiene vigente un plazo de 10 días hábiles para concretar el veto, como anticipó Milei.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, había asegurado en los últimos días que el presidente vetará la ley de movilidad jubilatoria aprobada por el Congreso, al argumentar que “el sistema de reparto no alcanza a cubrir los aumentos” y que el Estado no puede seguir gastando más de lo que recauda.
En tanto, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, anunció el fin de semana último un aumento del 84,21% en el haber mínimo jubilatorio, que pasará de $380.000 a $700.000 mensuales, y la implementación de un bono bimestral de $100.000 para quienes perciban hasta $1.300.000 mensuales.
La semana pasada, la marcha de jubilados se había trasladado desde el Congreso a Plaza de Mayo, en una movilización que contó con el apoyo de distintas organizaciones políticas y que también motivó un fuerte operativo policial en la zona.