El sistema de Riesgos de Trabajo que fue creado para prevenir accidentes y brindar respuestas rápidas, integrales y de calidad ante la producción de un siniestro laboral, enfrenta actualmente una doble paradoja:
Paradoja 1. Bajan los accidentes (-55%) y los fallecimientos en el ámbito laboral (-80%), y la judicialidad no para de crecer.
Esto sin perjuicio de indicadores que consolidan mejoras objetivas en prevención: 19.000 vidas salvadas y 4,7 millones de accidentes evitados y cobertura (integral y oportuna), los juicios no paran de crecer: aumentaron 200% desde 2020 y en el último año batieron el récord histórico con 134.141 demandas.
Paradoja 2. Argentina tiene mayor cobertura que los sistemas de Chile y de España e índices de siniestralidad comparables, pero la judicialidad en Argentina es 23 veces la de España y 16 veces la de Chile.
Cada 10.000 trabajadores, en Chile se presentan 5,8 demandas, en España 8,5, mientras que en la Argentina 132,8.
Lo que debería ser excepcional se volvió estructural.
A la enorme cantidad de juicios laborales por riesgos del trabajo, se suma otro tanto de juicios laborales por las demás causas como despidos, diferencias salariales y demás cuestiones del derecho individual.
El stock de juicios laborales por Riesgos de Trabajo ascendió en setiembre a 317.848, a pesar de que las ART cerraron 70.000 causas judiciales.
Incluso se quebró la estacionalidad: en diciembre ingresaron más juicios que en noviembre, algo que solo había ocurrido hace casi diez años, en vísperas de la reforma que se aprobó en 2017


