La contracción no fue homogénea entre los distintos rubros de la economía. El sector más golpeado fue el de Servicio de transporte y almacenamiento, que encabezó las bajas tanto en términos absolutos como relativos, con 5.042 empleadores menos, lo que representa una caída del 12,8%.
Otros sectores que también registraron retrocesos significativos fueron:
El informe destaca que la desaparición de unidades productivas se concentró casi exclusivamente en las pequeñas y medianas empresas.
Las firmas de hasta 500 trabajadores explicaron el 99,63% de las bajas, con 20.969 empleadores menos. En contraste, las grandes empresas (más de 501 empleados) representaron solo el 0,37%, con 77 casos.
El deterioro del entramado productivo tuvo un correlato directo en el mercado laboral. En el mismo período analizado, se perdieron 272.607 puestos de trabajo registrados, lo que implica una contracción del 2,77% del empleo total. En promedio, la Argentina eliminó casi 400 trabajadores formales por día desde la asunción del nuevo gobierno.
A diferencia de lo ocurrido con los empleadores, la destrucción de puestos de trabajo se concentró mayoritariamente en las empresas de gran porte. Las firmas con más de 500 empleados explicaron el 66,80% del total, con 182.114 puestos menos.
En términos absolutos, los rubros que lideraron la caída del empleo fueron: Administración pública, defensa y seguridad social (-83.014 puestos); Construcción ( -74.359 puestos) e Industria manufacturera (-64.019 puestos)
En términos relativos, la Construcción volvió a ubicarse como el sector más afectado, con una contracción del 15,6% de su fuerza laboral registrada, reflejando la profundidad del ajuste en una actividad clave para la generación de empleo.