La medida, que ya venía siendo aplicada de manera dispar en distintas provincias, tendrá consecuencias sobre el sistema sanitario paraguayo, particularmente en zonas limítrofes, como los departamentos de Itapúa y Ñeembucú.
Pacientes paraguayos que viven o trabajan del otro lado de la frontera, así como argentinos que no cuentan con cobertura suficiente e incluso personas que buscan atención programada, encuentran en los hospitales públicos de Paraguay una alternativa que, pese a sus limitaciones de infraestructura, sigue siendo gratuita.
El resultado empieza a sentirse en los pasillos. Eleno Arévalos, director del Hospital Regional de Encarnación, capital de Itapúa (al otro lado de Posadas), reconoció los problemas de capacidad.
"Estamos colapsados. Desde el Ministerio de Salud nos brindan todos los recursos, pero lo que falta es espacio para atender a todos los pacientes que decidieron optar por los hospitales paraguayos. Hasta a los argentinos parece que no les alcanza la obra social y se vuelcan al sistema nacional", dijo a LPO.
La situación abre además un frente diplomático que permanecía en segundo plano. Los gobernadores de frontera tendrán que definir cómo contener el golpe ante el aluvión de pacientes. En el entorno de la ministra de Salud, María Teresa Barán, admiten que la oficialización de la medida genera preocupación.
El interrogante no pasa solamente por los paraguayos que viven sin residencia permanente en Argentina, sino también por los ciudadanos argentinos que cruzan regularmente la frontera y utilizan el sistema sanitario de Paraguay.
"Es un problema con los paraguayos que están de forma irregular, ¿pero qué vamos a hacer con los más de 2500 argentinos que acceden al sistema? No sé si vamos a cobrarles, pero es un problema que debe analizar Cancillería", deslizó a este medio un funcionario de Salud.
La cuestión podría terminar involucrando a los gobiernos de las zonas fronterizas, con Formosa y Misiones de un lado, y Presidente Hayes e Itapúa del otro, en busca de algún mecanismo de recuperación de costos o de reciprocidad sanitaria.
Durante décadas, la frontera funcionó bajo una lógica sanitaria informal por la cual paraguayos y argentinos cruzaban de un lado al otro dependiendo de la calidad, disponibilidad y costo de la atención. A pesar de que el discurso libertario suele describir el fenómeno como "turismo sanitario", el alcance de la medida no está claro.
El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, dijo que antes de aplicar la resolución de Milei quiere saber cuántos no residentes se atienden en los hospitales provinciales. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, explicó que menos del 1% de las guardias y las internaciones en la provincia corresponde a extranjeros.