Spessio lamentó que 'con toda la estructura presidencial es imposible llegar o tener contacto' y remarcó que 'no nos olvidemos que es un adulto contra un menor'.
Según relató, el caso derivó en hostigamiento: 'Al principio fue una cacería de brujas. Nos investigaron, nos operaron, sacaron fotos de mi casa, sabían toda mi vida'. En ese sentido, planteó que 'la libertad de expresión también tiene un límite, y el límite está en agredir'.
La mujer insistió en que 'solo pedimos que retire la foto de mi hijo y que se entienda que es un menor' y compartió las palabras del propio Ian: 'Mi hijo me dijo: ‘Vamos a esperar a ver qué dice la justicia, y si no, en la injusticia’'.
'No puedo dejar de ser madre, el presidente no puede dejar de ser presidente', advirtió, al tiempo que confirmó que 'nos tenemos que presentar ante la justicia y denunciar un hecho de violencia institucional. Hay que hacer valer nuestros derechos y esperar a que la justicia accione'.
Finalmente, reiteró: 'La libertad de expresión tiene un límite'.