11/08/2025 - INTERNACIONALES ¿CÓMO PODRÍA EXPLICARSE LA CURIOSIDAD INTERNACIONAL POR ESA MUJER YA CASI OLVIDADA POR LA OPINIÓN PÚBLICA DE SU PAÍS?A las recientes palizas padecidas por el presidente Javier Milei en la Cámara de Diputados se le sumó un latigazo mediático: la entrevista a su otrora canciller, Diana Mondino, realizada en Londres por el periodista británico Mehdi Hasan para el canal Al Jazeera. ¿Cómo podría explicarse la curiosidad internacional por esa mujer ya casi olvidada por la opinión pública de su país? De hecho, el evento se grabó a mediados de julio en un auditorio colmado por 300 espectadores muy interesados en la figura del mandatario argentino. Tal era el eje del asunto. Un eje que, por cierto, traspasaba lo estrictamente político para extenderse hacia, diríase, la sociología psiquiátrica. Y ella no los defraudó. ...LEER MÁS .... En este punto va un paréntesis para refrescar algunos hitos en su paso por el Palacio San Martín. Fueron once meses (entre diciembre de 2023 y octubre del año siguiente), en los que deleitó a la prensa con su inconsciente algo flojo de esfínteres. Como cuando, en la mesa de Mirtha Legrand al cuestionar los créditos para jubilados, dijo: “Son absurdos, porque es casi seguro que se van a morir”. O como cuando, durante el programa de Luis Novaresio en La Nación+ al opinar sobre el matrimonio igualitario, dijo: «Respeto todos los proyectos de vida. Y si vos preferís no bañarte y tener piojos, esa es tu elección, y listo». O como cuando, durante la cumbre parisina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al reconocer que el gobierno argentino no había podido determinar si el personal de la base china en Neuquén estaba compuesto por civiles o militares, dijo: “Es que son chinos, y los chinos son todos iguales”. Tales bestialidades provocaban el regocijo de Milei, quien se exhibía ante ella sin ataduras ni frenos. El tipo confiaba absolutamente en Diana. Hasta que la pobre tuvo la ocurrencia de votar en la ONU una resolución para poner fin al bloqueo norteamericano a Cuba. Milei, montado en cólera, la eyectó del gabinete de un plumazo. Pues bien, ahora, ante las cámaras de Al Jazeera, pese a fingirse prudente y evasiva, disparó sobre él al menos dos conceptos que latían en su alma. En referencia a la estafa con la criptomoneda $Libra, fue lapidaria: “O no es muy inteligente o es una suerte de corrupto”. Y con un pesado silencio dejó abierta la posibilidad de que ambas hipótesis fueran concurrentes. Luego vino lo mejor. Fue cuando Hasan le preguntó: –¿Puedes nombrar algún otro líder mundial que consulte a sus perros? Mondino tragó saliva y, tras unos largos segundos, apeló a la ironía: –Y bue… Quizás tengan un gato. Hasan insistió, parafraseando esta vez a Carlos Rodríguez, quien supo ser el asesor en jefe de Milei en la campaña de 2023 y que, al renunciar, esgrimió el motivo: “Su desbalance mental se ha vuelto evidente”, mencionando, además, el asunto de los perros, a los que él considera sus consultores. Mondino, finalmente, respondió: –Trabajé con ambos y… Carlos siempre tiene razón. Fue su modo de admitir que Milei padece de inestabilidad emocional. Ella se convertía así en la primera “arrepentida” del Poder Ejecutivo libertario que, ya desde el llano, admite semejante disfunción. Mondino sabe demasiado. Y, en parte, por boca del propio Milei, razón por la cual ese hombre quizás se maldiga por no haberse mordido la lengua. Quizás, ahora recuerde cuando le reveló su primer encuentro con el perro Conan en el Coliseo Romano, cuando él era nada menos que un gladiador (tal como le dicta su creencia en la reencarnación). Quizás ahora también recuerde el rictus impávido de Mondino al asimilar esa “primicia”, como si escuchara la cosa más normal del mundo. ¿Acaso la traición siempre palpita detrás de las personas más confiables? Este es uno de aquellos interrogantes que suelen quitarle el sueño. Es probable que, en vista a tal circunstancia, la buena de Lilia Lemoine acudiera durante la noche del jueves a la Quinta de Olivos para contenerlo. Ella, aún en los peores momentos, siempre está.
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